martes, 30 de junio de 2009

Reflexiones infantiles no tan infantiles

Siempre he sido muy reflexivo, lo cual es bastante bueno; pero cuando desde niño eres reflexivo, esa virtud se convierte en un martirio pues difícilmente encuentras respuestas a tus dudas.

De niño visitaba en forma frecuente el pueblo de mi papá. Por las noches, al estar recostado en la cama listo para dormir, miraba a través de la ventana el hermoso cielo estrellado que sólo en los pueblos se puede admirar.

Me gustaba pero a la vez me atemorizaba. Me sentía indefenso, poca cosa ante la magnitud del universo. Como cuando te paras al borde de una roca en lo alto de una montaña y ves lo pequeño que puede ser el mundo y lo insignificante que puede ser uno ante la naturaleza.

Pero lo que más me horrorizaba era no encontrar una respuesta a mi cuestionamiento: Qué hay detrás o después de lo que mis ojos alcanzan a ver. No lograba entender la palabra infinito.

Desde mi infantil modo de pensar todo tenía un principio y un fin. ¿o no había fin para nada existente? Esas preguntas, en esas noches oscuras, silenciosas y con un impresionante cielo estrellado de fondo, me aturdían.

Además, las referidas preguntas me llevaban necesariamente, en mi mente, a otros temas como la muerte y la religión. En el catecismo nos decían que si moríamos nos íbamos con Dios al paraíso "eterno" (si nos portábamos bien y comíamos frutas y verduras y nos lavábamos las manos y no decíamos groserías como "tonto" y dábamos limosna, y...). Y yo pensaba y, sobre todo, dudaba que en el paraíso no hubiera fin (ni cupo) tenía que tener un límite todo esto de lo infinito.

Obviamente, esas preguntas se quedaban ahí, en mi mente, sin respuestas, con miedo a saber no sólo que moriremos sino que, tal vez, al final de todo, sí somos infinitos y no morimos del todo, que sí existe la eternidad... todo ello lo pensaba, lo reflexionaba mientras el cansancio, por haber jugado durante el día al bote pateado, stop, canicas y demás juegos de esos tiempos, me entregaba a los brazos de morfeo.

lunes, 29 de junio de 2009

Traigo ganas de...

Una cámara semiprofesional. Desde hace varias semanas me ha entrado el gusanito (sin albur) de comprarme una buena cámara. Y cuando me encapricho con algo, me gusta luchar para conseguirlo.

El caso es que no soy un fotografo nato. La cámara que tengo es una compacta marca lumix de 6 megapixeles. Esta cámara casi no la uso salvo para lo más elemental que es en reuniones familares y los viajes. No soy de esos de los que a todos lados que va trae colgada su cámara.

Por lo mismo, mi idea-capricho surgió porque me quiero adentrar en lo que es la fotografía y que en mis viajes tenga una cámara ad-hoc para los paisajes. Mi compacta es buena, no lo niego, pero me gustaría una con más pixeles, velocidad, etc. Sé que una cámara buena no hace a un buen fotógrafo, pero pues quisiera estar en el intento.

La marca que me gustaría adquirir es Nikon, pero la verdad sus modelos son caros, en especial la D-90 que fue la que llamó mi atención. La sony tiene precios y paquetes excelentes, pero me han dicho que ni compararla con otras cámaras como Canon y menos Nikon. Me había gustado la Sony alpha 350-K. Por último, en un nivel intermedio está la Canon, esas de modelo "rebel" o la EOS 50D.

Al hacer las comparativas y en atención a que estoy en el proceso de transición de una compacta a una reflex, además de los precios tanto de la cámara como de sus accesorios, creo que la mejor opción es la marca Canon.

Odio comprar algo porque cuando uno está decidido, surgen como Gremlims todos los modelos que son competencia de lo que uno está dispuesto a comprar y entonces vienen las dudas.

Dudas que incluso me llevan a considerar si en verdad quiero la cámara o me quedo con la compacta que tengo.

Odio comprar algo. Odio mi indecisión. Odio que traiga ganas de comprar una cámara...

domingo, 28 de junio de 2009

Cosas insignificantes al servicio de la comunidad.

Si no he escrito en estos días, desde el jueves para ser exactos, no es porque esté de luto por Michael Jackson, sino por que he tenido trabajo, estudio y nada bueno qué postear.

Por lo mismo, y con el único fin de rellenar unas líneas en este fantasmal y vacío blog (gracias a los pocos valientes que me leen y además comentan) les dejo una pregunta que a nadie le importa más que a mi.

A ver... mmmm ...Si un grupo de campesinos aspirantes a ejidatarios promueve un juicio de amparo indirecto en el que reclama la negativa de la autoridad responsable para dotarlos de tierra para constituir un ejido, ¿cuál es el plazo que tiene para promovr ese juicio de amparo?

La respuesta correcta es en cualquier momento.

Lo sé a nadie le importa un comino eso pero bueno no tenía nada qué escribir y me pareció buena idea dar un poco de cultura jurídica como servicio a la comunidad.

Bah, ya mejor me voy a ver a México contra la poderosísima selección de Guatemala; digo tampoco es nada impresionante ese partido pero bueno sirve y me distraigo un poco a ver si esos peleles de la selección me dan ideas para escribir en su burla, jejeje.

jueves, 25 de junio de 2009

In memoriam

Michael Jackson. El rey del pop. Nos guste o no, fue un parte-aguas en la música. No más palabras.

Tema de la semana: refranes populares (No todos son populares ni malos).

En mi vida he escuchado muchos refranes populares. Algunos por parte de mis padres y otros de los amigos. Estos últimos, modificados, mejorados y muy ciertos, por ejemplo: "Más vale pájaro en mano que... padre a los dieciséis". Otros, nada graciosos, y que son los típicos que utilizan los padres tales como "dime con quién andas y te diré quién eres", cuando mis amigos no les agradaban mucho.

Como todos, los refranes lejos de ponerme a reflexionar sobre la situación me aburrían, me molestaban e incluso hasta más rebelde me hacía.

Pero no todos los refranes que me recitaban todos los días fueron malos. Hubo 3 refranes que me dijeron, uno mi abuela, otro mi madre y uno más mi padre, a los cuales sí les hice caso y hasta la fecha los sigo pues, pese a todo, resultaron muy ciertos y efectivos.

Estos refranes no son tan populares como otros, incluso dos de ellos sólo los he escuchado de mi padre y de mi abuela.

Mi abuela me dijo, cuando estaba a punto de matrimoniarme, que recordara siempre que para que un matrimonio sea duradero y feliz era necesario que: "El primer año sea de hiel para que el resto sea de miel".

Me advirtió que si lo llevaba a cabo al revés, esto es, el primer año de miel, el resto iba a ser un infierno.

Afortunadamente le hice caso y hasta ahora voy bien.

Por su parte, mi madre siempre me volvía loco diciéndome: "El flojo y el mezquino anda siempre dos veces por el camino". Este refrán sí es muy popular y lo peor es que muy cierto.

Sólo de recordarlo se me revuelve el estomago. Obviamente siempre me lo decía después de que me regresaba a hacer lo debía hacer y no lo había hecho o lo había realizado mal como la tarea, el estudio o ayudar a limpiar la casa.

Hasta la fecha cada que algo no me sale como lo había planeado, incluso en el trabajo, me cuestiono qué falló y lo que me purga es que siempre, al llegar a la conclusión, me doy cuenta que hice caso omiso al refrán de mi madre.

Por último, el refrán de mi padre está encaminado más a la comida. Cuando llegamos a un restaurante en el que hay pescado, carne, pollo, carnero o cerdo, y a mi se me ocurre pedir pescado, mi padre me recomienda qué pescado pedir. -"Siempre pide Mero"- me indica.

"Y ¿porqué? "- le pregunto. -"Pues en la comida recuerda que lo más rico y saludable es "Del mar mero y de la tierra carnero". Son las dos delicias más ricas en su ámbito. - Responde.

Sí, odio reconocerlo pero hasta en este refrán también tuvo razón. Y si no creen, comprueben todos estos refranes en su debido momento y verán los resultados.

Refranes poco populares pero muy efectivos los cuales, en lo personal, al día de hoy me son muy útiles.

martes, 23 de junio de 2009

Transporte al destino

Desde ayer decidimos la Busi y yo ayudar al medio ambiente y optamos por dejar de usar nuestros respectivos bólidos. Bueno, ella tuvo la iniciativa pues por cuestiones de trabajo, de inseguridad y de mucho tráfico en la ciudad, lo decidió antes que yo.

Y es que yo usaba mi auto en la mañana para trasladarme a mi oficina, luego en la tarde para ir a comer a la casa, otra vez para regresar a la oficina y por último para trasladarme a la casa a descansar. Y si por algo había algo qué hacer, nos montamos en el auto y vamos en él. La Busi usa menos su auto pero también decidió dejar de hacerlo.

Veremos cuánto tiempo duramos con la buena intención. Apenas llevamos 2 días usando el metro (transporte colectivo). En el recorrido de hoy ví a unos chavillos que se fueron de pinta y vino a mi memoria cuando era un joven preparatoriano y me dedicaba a recorrer todas las líneas del metro cuando no tenía ganas de ir a la prepa. O cuando con amigos nos íbamos de pinta al famoso cine palacio chino a ver películas, en la matiné, de Van Damme o de Freddy Kruger, o a plaza universidad, o a los juegos de Chapultepec... recordé cuando todo era cero responsabilidades, angustias, temores.

Tal vez por eso no me he quejado de usar el transporte colectivo público; tal vez porque en mis adentros llevo al metro (auch ya me alburié) y debo reconocer que soy bien pueblo; tal vez el pretexto es buscar mejoría en el medio ambiente para usar el metro pero lo más seguro es que lo uso, tal vez, porque no sólo me transporta a mi destino, sino que en mi recorrido me transporta, a través de la memoria y los recuerdos, a aquellos años en que lo que buscaba era precisamente un destino en la vida.

jueves, 18 de junio de 2009

Tema de la semana: Sí pero no.

Cuando inicié este blog, no sabía bien de qué se trataba todo este rollo. Todo empezó porque en una tarde nostálgica (snif), en la que buscaba recordar cosas de la infancia y juventud, me pregunté que habría pasado con el tal Juanito Farías (el niño pobre que participó en "juguemos a cantar" con la canción que creo se llamaba "Mi viejo caballo de palo" y que a todos nos rompió el alma) y mi busqueda me remitió a un post de Guffo Caballero.

A partir de ese momento me maravillé con el mundo de los blogs y me dije: ¿Porqué no? e inicié este espacio en el que ahora escribo.

Al principio, me decepcioné un poco de no recibir comentarios y estuve a punto de dejar por la paz este blog. Debo confesar que tengo un defecto: siempre me ha gustado hacer las cosas y recibir la aprobación o la crítica de lo que hago. Es más, me gusta sentirme halagado o criticado, lo que sea, pero que volteen a ver lo que hago. Sí, lo sé, ni a mi me enorgullece ser así, pero bueno me estoy "sincerando".

Poco a poco recibí uno que otro comentario, primero de anónimos y luego de bloggers reconocidos y que son muy leídos y visitados. Eso elevó un poco mi (ego) ánimo.

Ahora escribo más que por recibir un comentario, por expresar ideas, por recordar viejos tiempos, por
plasmar y dejar testimonio de momentos de la vida con la inspiración del alma y
el lápiz de la memoria
(Orales).

No obstante, todavía, hasta este momento, me gusta mucho escribir, pero no me gusta que omitan comentar.

En esta reflexión, pienso que al final del camino no es que sea del todo egocéntrico (todos de alguna forma lo somos), sino que también me gusta retroalimentarme de lo que otros opinen respecto de lo que yo pienso. He visto blogueros (de los que llaman blogstar) que nos les gustan los comentarios, incluso algunos hasta los han eliminado. Pero luego los vuelven a habilitar. Creo que a ellos, también les fascinan los comentarios pero como ya son "blogstars" (que en lo personal no me gusta llamarlos así) dan otra cara, esto es, aparentan que no les interesan, lo cual dudo mucho. A ninguna "estrella consagrada" le agradaría quedarse sin fans.

En fin, yo me declaro culpable, lo acepto, asumo las consecuencias, Pepe el toro es inocente (Ay perdón eso no va aquí, me exalté) de que si me gusta escribir, si me gusta que me lean, pero no me gusta que me dejen de comentar. O acaso ¿estoy equivocado blogueros?

miércoles, 17 de junio de 2009

A falta de luz... inutilidad.

Sí, que inútiles nos volvemos cuando nos falta algún servicio del que estamos acostumbrados a usar.
Ayer regresé del trabajo y me dispuse a estudiar un rato cuando de pronto se soltó una lluvia intensa y posteriormente se fue la luz (¿a dónde? no lo sé) .
Toda la colonia se quedó a oscuras. El teléfono no servía pues está conectado a la luz, el interfón con cámara para ver a los de afuera y abrirles tampoco, la puerta eléctrica menos, la tele ni se diga, la estufa (sí la estufa) tampoco pues es eléctrica. El celular no tenía pilas y no había luz para recargarlo, el refri era preocupación por la comida que no se echara a perder. En fin, un caos.
Y es que no es tan dificil y menos imposible vivir sin luz, lo que pasa es que el consumismo y la tecnología nos han vuelto inútiles y cuando se va la luz se acaba el día.
Obvio que fue un buen pretexto para ir a la cama temprano pero mi dependencia por la electricidad mi hizo dejar de hacer cosas que ayer necesitaba realizar. Me volveré ermitaño como en algún momento lo hizo el buen Guffo Caballero para aprender a ser menos dependiente de lo que ahora nos hace inútiles.

martes, 16 de junio de 2009

Asombrado

El sábado pasado anduve en transporte público, específicamente en el metro y luego en el tren suburbano que va hacia Cuautitlán y que inicia en Buenavista, Buenavista, Buenavista (como anuncio del circo Atayde Hermanos) y quedé sorprendido.

No, no me asombró el metro. Ni su gente, ni sus vendedores (bueno estos sí, pues compré un disco mp3 de puras cumbias ochenteras, jeje) sino el tren suburbano.

En lo personal, viajo muy poco (una vez cada dos o tres meses) en metro. Y lo hago para descansar del tráfico y que el ambiente descanse también de los "humos de mi carro" (aunque sé que debería hacerlo más seguido). Es más, cuando viajo en el metro pienso que debería hacerlo con más frecuencia pero en las primeras dos estaciones ya voy arrepintiéndome por tanta gente, poco espacio, nada de aire fresco, mucho calor y muchos vendedores y limosneros (Estos no me molestan sólo que no me gusta ver cuando están tullidos y con aspecto espantoso y buscan "lástima" de los viajeros).

El sábado pasado, decía, viajé en metro; nos dirigimos hacia la estación Buenavista y allí entramos al tren suburbano. No lo conocía y me impactó. Aunque al salir de la estación del metro Buenavista para abordar el tren suburbano ví a puro punk, darketo, emo, chavo banda y demás tribu urbana y que entre el cambio del metro al tren, había olor a orines, sudor y cemento. Me imaginé que si así estaba el metro el tren suburbano iba a estar "pior".

Pero al entrar a la estación (que antes era de ferrocarriles) el cambio fue abismal. Parecía que estaba en otro país. Limpio, con vigilancia, orden y tecnología. Los bagones son amplios, sin vendedores ambulantes, sin gente comiendo su torta y tirando su basura, sin rayones en los vidrios, con asientos confortables y lugar para poner tus pertenencias durante el viaje, con aire acondicionado, en fin, con todo lo que un transporte colectivo decente debe tener para dar un buen servicio como ocurre en los países desarrollados (sí, ya sé estamos en México que puedo esperar si somos tercermundistas, pero sí se puede aspirar a eso).

Felicito a quien mandó hacer el tren suburbano (empresa española que dio buenos dolarucos a los gobiernos del D.F.ectuoso y del Estado de México y que no dudo que mucho de ese dinero fue a los bolsillos personales de los titulares de éstos) y sobre todo a los usuarios del tren porque en verdad lo mantienen limpio y lo cuidan.

Ojalá que dure mucho tiempo así y que aquí en el D.F.ectuoso cambien los "metrocochineros" inseguros que tenemos por esos trenes suburbanos. Así no dudaría en usar siempre el transporte público para ir al trabajo o a espectáculos, comidas o simples paseos.

viernes, 12 de junio de 2009

El poder de la mente

La Busi es una persona compulsiva obsesiva en lo que a la limpieza de la casa se refiere y eso implica que todo debe estar ordenado, nada de migajas de comida por un lado o por otro, ropa tirada y menos aun que se aparezca un bicho, insecto, mosca o similares dentro de la casa.

Para combatir a cualquier alimaña que pretenda ingresar al hogar, la Busi es la número uno. Mandamos a fijar mosquiteros en todas las ventanas de la casa; las puertas que dan hacia algún exterior deben estar cerradas, pusimos un domo en el patio, y en fin un sinnúmero de acciones (tipo militar) que impiden la invasión a nuestro territorio de cualquier animalucho.

Además, cada seis meses traíamos a un señor de una empresa dedicada a la fumigación (lo malo es que a ese señor ya le hizo efecto tanta fumigada en su vida y entregó el equipo el año pasado) y por si fuera poco, la Busi tiene su propio liquido fumigador casero que compró en el Sams y que
cuando lo usa me recuerda a los ghostbusters, con su mochilita y pistolita disparando hacia los rincones de la casa el líquido fatal.

Con lo anterior, es lógico que la casa siempre está limpia y oliendo a limpio. Incluso el baño a donde me manda la Busi únicamente a hacer mis necesidades para que no apeste el de nuestra habitación huele rico, a canela, porque rocío un atomizador cada que termino para acabar con el olor y obvio también con la capa de ozono, snif.

No obstante todos las acciones militares narradas, el día de hoy me levanté a la hora acostumbrada y mientras la Busi estaba terminando de bañarse me dirigí a mi baño a hacer mis necesidades matutinas.

En el camino, me encontré una cucaracha en el suelo, patas pa'rriba, bien muertita. Como soy bien macho en eso de los insectos y los roedores pegué tremendo grito a la Marti (quien nos ayuda en el aseo de la casa), para que fuera a recoger al pobre bichito muerto.

Mi grito alarmó a la Busi quien salió del baño envuelta con la toalla y el cabello aún húmedo (Parecía la típica mujer sexy de película romántica saliendo de una ducha; es más hasta se me estaban quitando las ganas de ir al baño y quedarme con ella para tirar de la toallita y entregarnos a nuestro amor, pero la necesidad fisiológica era mayor).

Después del impacto visual y en el orgullo de la Busi, general en jefe de la casa encargada de mantener el orden en la limpieza, pues un rival y enemigo de nuestro territorio lo había penetrado, decidió fumigar nuevamente. Como el señor que lo hacía antes ya murió decidimos buscar por internet, cada quien en su trabajo, una empresa seria y profesional.

Pero no contaban con mi astucia (como diría el Chavo del 8) que en el camino a la oficina iba repitiendo tanto en mi mente para no olvidar el encargo de la Mayor Busi que entrando a mi oficina recibo un mail de una empresa de control de plagas cuyo dirección eléctronica es biopest-mx.com. O más que mi astucia mi poder mental.

Lo malo es que no pensé en que la empresa debe estar en el D.F.ectuoso, pues el mail es de una empresa en Monterrey.

Debo mejorar mi super poder.

Por ello, me voy a poner a pensar todo el día en algo que deseo mucho. (No la Busi ahorita tiene que trabajar, ejem, ejem).

Hablando de eso de la mente, no cabe duda que si te toca te toca, porque de alguna manera llamaste a la huesuda.

Leí en el universal que una pasajera italiana que iba a tomar el avión de Air France que se cayó en el Atántico trágicamente y que volaba de Brasil a Francia, perdió su vuelo por llegar tarde y por tanto salvó la vida.

Voló al día siguiente del accidente a su país de residencia Austria. Ya en este país tuvo un accidente automovilístico y falleció. Ay nanita. Con ese relato real vino a mi memoria esa película (cuyo título no recuerdo) donde unos jóvenes que iban a Francia (que coincidencia) se bajan de un avión porque uno de ellos se pone bien loco arriba y por esa razón se salvan de la explosión cuando iba despegando el avión. Pero después la huesuda se los va llevando uno a uno a los sobrevivientes según el orden del asiento en que estaban. Sintieron mello ¿verdad? como diría chiquidrácula.

Pero no hay de qué preocuparse, todo es el poder de la mente. Pienso que la italiana ha de haber estado platicando constantemente: me salvé de la muerte, me salvé de la muerte, y tanto hablo de la muerte que ésta se acordó y dijo me falta esta vieja y la estampó en su coche.

Por eso a pensar puras cosas positivas.

Yo empiezo: Me sacaré la lotería este fin de semana? me darán un ascenso laboral? La Busi me dejará hacer mis necesidades en el baño de nuestro cuarto?...

jueves, 11 de junio de 2009

Tema de la semana: "Vuelve"

“Por favor regresa, te extraño, la vida no es la misma sin ti, vuelve…” Y entonces, el dolor y el miedo te invaden.
Maldita y terrible sensación de abandono que alguna vez hemos vivido en carne propia. Nos enloquece.
Cuando una relación termina nos llena de tristeza pero a la vez de miedo; miedo a lo que vendrá, miedo a no tener más a esa persona que compartió momentos inolvidables y que sólo quedarán grabadas en la memoria, miedo al que dirán, miedo a dejar ir para siempre lo que era nuestro, miedo a la soledad… miedo, sólo miedo.
Y también desesperación. Estás decidido a aceptar lo que sea siempre y cuando esa persona siga a tu lado.
De sólo pensar en que tal vez nunca más lo esté, que la vida cambiará y que empezarás una nueva etapa sin su compañía, te doblas de temor, angustia, tristeza, odio… Qué hermosa sensación, combinada con el enamoramiento y la pasión de un principio, el abandono es la cereza del pastel.
Lo malo de este postre es que tus pensamientos te matan, te invaden de inseguridad, arrepentimientos, intenciones de mejora, celos, amor…
He escuchado muchas canciones sobre este tema, pero la letra de la siguiente va ad-hoc con lo que realmente se siente cuando alguien te deja y le pides que vuelva:

“Vuelve
por favor como estés como sea,
que a nadie le importa
aunque te hayas manchado de todo,
para mi es igual.

No me importa lo que seas
no me importa si has cambiado
no me importa si eres otra
no me importa si has pecado
vuelve te lo ruego por que estoy...
Desesperado

Decidido a aceptar lo que sea, tu has ganado
ya lo vez que sin ti soy un hombre acabado
sin ganas de vivir,

Desesperado,
necesito tu cuerpo caliente a mi lado
para darme esa fuerza que sólo tú me has dado
ten piedad de mi.

Vuelve
aunque vengas de Dios sabe donde aquí está tu casa
aunque te hayan tocado mil manos para mí es igual.

No me importa lo que digan
no me importa lo que has dado
no me importa si estas limpia
no me importa lo pasado
vuelve te lo imploro por que estoy...
Desesperado..."


Así es la vida, sobre todo en el plano sentimental: un constante ir y venir. Amor y desamor.
Aprender a desprenderse de alguien es muy difícil. Pero si se ha logrado hay gran ventaja para una vida feliz.
A la memoria viene esa frase que en los ochentas oíamos o aconsejábanmos que decía: “Si tienes un amor, déjalo libre; si vuelve es tuyo, si no, nunca lo fue.”
Lo malo es cuando ese amor vuelve, pero sólo para lastimarte más antes de irse para siempre y sólo el recuerdo quede en tu memoria.

miércoles, 10 de junio de 2009

Calor infernal

En verdad que está insoportable el calor. En lo personal, prefiero este clima que el frío y todos los que me conocen lo saben. Cuando me quejo del calor, todos me dicen: "Pos no es lo que a ti te gusta?"

Efectivamente, es lo que a mi me gusta, pero cuando hay una playa, una alberca, unas chelas, y estoy de vacaciones o fin de semana, pero no cuando estoy trajeado, en una oficina o en pleno tráfico.

Sólo por eso me porto "retebien", pues no me gustaría irme al infierno nomás por el calor. "Ora" que sí me ponen una playa, una alberca, unas chelas y me la voy a pasar "echado", pues entonces está para pensarse, o ¿no? jejeje.

martes, 9 de junio de 2009

Noticias tristes

Lo que pasó en la guardería del IMSS allá en Sonora sí que es mala noticia. No quiero imaginar el dolor que sienten los padres y familiares de los niños que fueron víctima tanto de una mala pasada del destino como a final de cuentas de un mal gobierno.

Por otra parte, le envío un abrazo y mi solidaridad a mi vecino y amigo que el día de ayer perdió a su padre. A él, a sus hijos y a toda su familia mis deseos para una pronta recuperación del dolor de la pérdida de un ser querido.

lunes, 8 de junio de 2009

Recomendación de antros

El fin de semana estuve en Puebla. Esa ciudad la conozco desde pequeño pues tengo bastante familia que vive allá y regularmente la visitamos. No obstante, siempre que voy me pierdo. Aun cuando me han dicho que es muy fácil ubicarse porque las calles están numeradas en cuanto a su orientación, yo siempre termino preguntado para llegar al lugar que busco, me cuesta mucho trabajo ubicarme.

He notado que cada vez que visito la ciudad conozco nuevas calles y lugares (o tal vez ya las había transitado y no ponía atención, lo cual considero con mayor probabilidad) y descubro más de Puebla.

Por ejemplo la avenida Juárez que llamó mi atención pues está llena de buenos restaurantes y mejores antros.

Precisamente, allá en Puebla, el sábado por la noche fui junto con la Busi y unos amigos a un antro (tenía tiempo que no asistía a uno) muy retro. Y precisamente eso (lo retro) fue una de las causas por las que accedí gustosamente a ir: porque escucharía canciones de mi época. La otra por el gusto de convivir con mis amigos que no veía desde hacía más de un año.

El lugar se llama "80's" u "80's again" no lo recuerdo bien; pero está en la avenida Juárez. Desde que entras hay juguetes, LPs con artistas de aquellos "ayeres", cartuchos de juegos de video, dos maquinitas denominadas "chispas", portadas y un sinúnero de atractivos visuales para remover la memoria ochentera.

Ya instalado en tu mesa hay televisores (no pantallas) que transmiten videos retro, tanto musicales como de pausas comerciales e incluso de programas de tv o películas ochenteras. Todo con música de fondo leve, tanto en español como en inglés de grupos y artistas de esos años. Como a las 12:00 de la mañana, se abre pista (sí, al igual que antes se hacía). La música (toda ochentera) sube de volumen a todo lo que da, la pista se ilumina (literalmente) como las pistas de antes, con colores como del cubo rubik, se apagan las luces normales y se encienden las de neón por todo el antro, y los videos super retro, siguen el compás de la música.

"Soy un desastre cuando tú no estás en casa...", "Me he enamorado de un fans...", "Ya no quiero verte, más a mi lado, vete ya no quiero verte , más a mi lado no, no, noooo..." y muchas canciones más en españól y en inglés fueron entonadas desde mi ronco pecho hasta quedar casi afónico de tanto berrear.

En ese momento la memoria, los recuerdos y las anécdotas ochenteras con cada nota musical hicieron especial la nche y alegraron mi semana que recién inicia.

jueves, 4 de junio de 2009

Tema de la semana

El próximo jueves 11 de junio y cada jueves, como ejercicio personal, escribiré sobre el tema semanal de Recolectivo. Lo hago, insisto, como un ejercicio personal que me ayude a mejorar cada vez mi narrativa y demás cuestiones literarias.
Además, porque hay ocasiones en que no se me viene a la memoria qué escribir y dejo pasar algunos días sin postear.
Pues a ver qué tal sale ese experimento.

lunes, 1 de junio de 2009

Catástrofe aérea (Fobia a volar)

En mis sueños, uno de los que más me gusta es cuando vuelo o cuando estoy en el mar o incluso cuando veo a mis amigos de la infancia. Esos días amanezco con mucho ánimo.

Cuando en mis sueños vuelo, mis movimientos para emprender el vuelo son: correr y empezar a mover los brazos como si estuviera nadando en estilo "pecho o rana"; luego me elevo y cuido de no tocar ningún cable de luz. Me gusta sentirme en las alturas. Tener ese poder de ver desde arriba. Pero ese es sólo un sueño.

En la realidad yo no puedo volar (obvio) y sólo lo hago cuando subo a un avión. Pero en este supuesto es distinto al de mi sueño. Para empezar en el avión no tengo el control del vuelo y creo que eso es lo más angustiante. Además, si en mi sueño me caigo, pues no pasa de un brinco en la cama que me despierta y me devuelve a la realidad pero si el avión se cae no tendré tiempo ni de despertar si estoy durmiendo ni de dormir si estoy despierto; no tendré tiempo ni de escribir esa sensación en mi memoria.

Debo decir que generalmente me pongo más nervioso en el despegue y se me quita hasta que aparece la señal de altura crucero. El aterrizaje no me preocupa en la más mínimo. Claro está que durante el viaje me tomo unos tequilitas que hacen mi viaje un poco más placentero y tranquilo. Me han dicho que tanto el despegue como el aterrizaje son las etapas má peligrosas del vuelo y que un avión puede agüantar las más poderosas turbulencias.

Con todo ello, poco a poco he perdido el miedo a volar en avión, sobre todo del despegue. Pero hoy que ví la noticia del avión airbus de la aerolínea Air France que desapareció cuando viajaba de Brasil a Paris me regresó un poco el miedito. Más porque la etapa del vuelo en que más tranquilo me encuentro cuando viajo es, aparentemente, en la que el avión cayó o desapareció, que para estas horas es lo mismo. Esto es, llevaban ya unas horas de vuelo cuando sucedió la catástrofe aérea. Me imagino que estaban cenando y otros, como yo, chupando de lo lindo en el avión.

En fin, seguiré confiando en mi mala suerte para sacarme un premio de lotería (por el ejemplo ese de que estar en un accidente aéreo es como sacarse la lotería, esto es, una probabilidad de entre no sé cuantos millones) y ojalá que algún día sí me saque una buena lanota en la lotería (la nacional para la asietencia pública) pues estaré más tranquilo de saber que si es dificil sacarse la lotería es casi imposible, todavía, sacársela dos veces.

Una mirada a la vida

Una mirada a la vida
A través de la memoria