martes, 16 de junio de 2009

Asombrado

El sábado pasado anduve en transporte público, específicamente en el metro y luego en el tren suburbano que va hacia Cuautitlán y que inicia en Buenavista, Buenavista, Buenavista (como anuncio del circo Atayde Hermanos) y quedé sorprendido.

No, no me asombró el metro. Ni su gente, ni sus vendedores (bueno estos sí, pues compré un disco mp3 de puras cumbias ochenteras, jeje) sino el tren suburbano.

En lo personal, viajo muy poco (una vez cada dos o tres meses) en metro. Y lo hago para descansar del tráfico y que el ambiente descanse también de los "humos de mi carro" (aunque sé que debería hacerlo más seguido). Es más, cuando viajo en el metro pienso que debería hacerlo con más frecuencia pero en las primeras dos estaciones ya voy arrepintiéndome por tanta gente, poco espacio, nada de aire fresco, mucho calor y muchos vendedores y limosneros (Estos no me molestan sólo que no me gusta ver cuando están tullidos y con aspecto espantoso y buscan "lástima" de los viajeros).

El sábado pasado, decía, viajé en metro; nos dirigimos hacia la estación Buenavista y allí entramos al tren suburbano. No lo conocía y me impactó. Aunque al salir de la estación del metro Buenavista para abordar el tren suburbano ví a puro punk, darketo, emo, chavo banda y demás tribu urbana y que entre el cambio del metro al tren, había olor a orines, sudor y cemento. Me imaginé que si así estaba el metro el tren suburbano iba a estar "pior".

Pero al entrar a la estación (que antes era de ferrocarriles) el cambio fue abismal. Parecía que estaba en otro país. Limpio, con vigilancia, orden y tecnología. Los bagones son amplios, sin vendedores ambulantes, sin gente comiendo su torta y tirando su basura, sin rayones en los vidrios, con asientos confortables y lugar para poner tus pertenencias durante el viaje, con aire acondicionado, en fin, con todo lo que un transporte colectivo decente debe tener para dar un buen servicio como ocurre en los países desarrollados (sí, ya sé estamos en México que puedo esperar si somos tercermundistas, pero sí se puede aspirar a eso).

Felicito a quien mandó hacer el tren suburbano (empresa española que dio buenos dolarucos a los gobiernos del D.F.ectuoso y del Estado de México y que no dudo que mucho de ese dinero fue a los bolsillos personales de los titulares de éstos) y sobre todo a los usuarios del tren porque en verdad lo mantienen limpio y lo cuidan.

Ojalá que dure mucho tiempo así y que aquí en el D.F.ectuoso cambien los "metrocochineros" inseguros que tenemos por esos trenes suburbanos. Así no dudaría en usar siempre el transporte público para ir al trabajo o a espectáculos, comidas o simples paseos.

2 comentarios:

NTQVCA dijo...

Ya me subí a ese trenesito, además de lo que comentas, me sorprendí hacer de Buenavista a Tlalnepantla solamente 10 minutos...lastima que no tenga mas razones para ir por allá.

El Belo dijo...

NTQVCA: Yo tampoco tengo muchas razones, snif.
Saludos.

Una mirada a la vida

Una mirada a la vida
A través de la memoria