jueves, 27 de noviembre de 2008

Un día común


Lo sé, aún no subo las fotos que prometí ayer. Lo haré mañana. Tengo que entregar mi examen de la maestría (enviarlo por e-mail al profesor que vino desde España) y las dos únicas preguntas están bastante densas, tengo que hacer una lectura de las sentencias constitucionales atípicas donde cada renglón tiene tanto contenido que mi cabezota no logra entender y tengo que releerlo varias veces.
También voy a ayudar, por la tarde, a la Busi con las dudas que le quedan de último minuto porque mañana muy temprano presenta un examen que si lo aprueba podrá ingresar a un curso en amparo que es muy peleado. Estoy seguro que le va a ir bien y cómo no si su maestro particular (osease yo) es "requetebien" inteligentote y ella una alumna tenaz (y bien guapota).
Por cierto, nos vamos a Las Vegas (por eso la foto medio panorámica sacada de internet) a dejar en blanco y sin fondos a los hoteles y casinos de por allá. Es bueno eso de la tarjeta frecuenta de Mexicana (conste que no le estoy haciendo buena publicidad ni nada parecido). La saqué no porque viajara mucho (de hecho me aterrorizaba volar ya lo he ido superando un poco) sino porque cualquier tarjeta que no cueste ni me cobren nada mensualmente y que me dé alguno que otro privilegio, siempre la obtengo. Y bueno ahora a sacarle provecho de los vuelos que he realizado durante varios años (mi trabajo y mi dinero, más esto que aquéllo, me costó juntar mis millitas). El caso es que había promoción de millas al dos por uno y las que yo tenía acumuladas (30,000 millas) me alcanzaban para un viaje redondo a los Estados Unidos (sólo un pasajero) pero con la promoción viajamos la busi y yo, juntitos, con esas millas. Sólo pagué el impuesto y un trámite de no sé que rollo de obtención de la promoción (cantidad que fue menor que si me fuera a Acapulco, ida-vuelta, en carretera desde México) y listo nos vamos en diciembre a Las Vegas, un lugar lleno de historia, cultura y arte. Perdón me equivoqué de la descripción del destino: un lugar para echar sólo buena onda y nada de aprendizaje. De repente hace falta algo así ¿o no?
En fin, con esta última preguntita -¿o no?- parece que escribo como si me leyeran ciento, miles o millones de admiradores, fans o curiosos y la verdad es que un sólo anónimo y Don Guffo han hecho el favor de emitir un comentario en este blog. snif.
No importa, yo escribo y punto y el que me quiera leer que lo haga y el que no pues no.

Una mirada a la vida

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A través de la memoria