jueves, 11 de febrero de 2010

Una tarde sin igual

Pasó por nosotros en su American Rambler color café con sus laterales de madera. Él ya había hablado a la escuela para solicitar que nos dejaran salir más temprano de la hora acostumbrada.

Estaba en las horas del taller de electrónica cuando entró el prefecto para llevarme a la salida de la secundaria. Ahí ya me esperaba junto con mis hermanos.

Nos subimos a la vagoneta y nos dio ropa para cambiarnos el incómodo uniforme de suéter verde con pantalón gris (príncipe de gales). Feliz me puse mis pantalones Aca Joe que nos había mandado mi mamá y me calcé mis top-siders azules.

En la radio sonaba la canción de "Toda la Vida" interpretada por Franco y daban avances del tráfico allá por el rumbo de C.U., donde jugaría la selección de Argentina contra la de Corea del Sur.

El cielo se nubló un poco y amenazaba, con sus grises nubes, dejar caer un torrencial agüacero.

Llegamos al estacionamiento y nos bajamos felices y sorprendidos de ver gente, en nuestro país, con rasgos orientales y hablando otro idioma totalmente desconocido. A pesar de que los vimos con cierta extrañeza, ellos, los coreanos, nos regalaron  unas banderitas para que apoyáramos a su selección.

Entramos por los túneles del estadio México 68 y ví un colorido espectáculo en las tribunas: De un lado colores azúl y blanco de los argentinos y por el otro, colores rojo, de los coreanos.

Empezó el partido y admirado y no menos emocionado, vi jugar al que en su casaca llevaba el número 10 de los argentinos. Decía "D. Maradona" en su espalda, arriba del número.

Lo vi regatear, driblar, chutar, caer y levantarse una y mil veces en el lodoso campo verde de C.U, que para ese momento ya estaba repleto de agua por la lluvia que se soltó.

En el medio tiempo comimos los sandwiches que mi mamá nos preparó junto con nuestro jugo Jumex.

Al finalizar el partido, ganó Argentina, pero los coreanos salieron felices pues la afición se volcó en su apoyo al ver lo alegres que eran

Fue una tarde sin igual. Fue una tarde con mi papá, mis hermanos, el futbol, Maradona y los coreanos. Fue una tarde de mundial, del mundial de México 86; fue una tarde lluviosa, una bella tarde de junio de mis queridos años ochentas.

6 comentarios:

LB dijo...

Siempre he dicho que los mejores recuerdos son los que atesoramos en la carpeta de "Familia". Saludos.

Nobody Dotcom dijo...

yo en esas épocas estaba en los primeros años de la primaria... snif...

MiHita dijo...

que ricos recuerdos :)


saludos!

STELLA dijo...

Ay que bonito, me gusta cuando cuentas esas cosas. Ademas tu historia quedaria perfecta por lo del jugo Jumex para su comercial de "mi historia con Jumex" apoco no?

Saludos. :)

ѕocιaѕ dijo...

Orale! son las cosas que jamas se olvida, cada detalle lo tienes recuerdas como si hubiera sido ayer, no podria imaginarme la emocion!
que suerte

Anónimo dijo...

Belo que bonita historia..... me hizo recordar también aquellos tiempos cuando se usaban los aca joe, los tenis panam y los canada.....
pero sobre todo recordar aquella época del mundial del 86 y que mejor que la hayas vivido de cerca con tu familia.

Saludos desde Qro. Brother.

Una mirada a la vida

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