jueves, 28 de mayo de 2009

El ejercicio del día.

Nunca fui obeso, ni siquiera pasadito de peso. Mi promedio siempre fue de 65 kilos. Creo que la causa de ello es que toda mi vida me ha gustado hacer ejercicio. Dudé que algún día llegara a pesar 70 kilos y que mi talla de pantalón llegara a 30 o que el cuello de mis camisas superara los 15 1/2.

Pero de unos años a la fecha el ejercicio pasó a segundo o tercer término. Sólo cuando llevó a "La Leslie" al parque a que haga sus necesidades (que obviamente recojo como buen ciudadano) es cuando camino un poco.

El domingo pasado, cuando llevé a mi abuela Toyi a su casa, pasé al consultorio de mi papá nomás de curioso (la casa de mi abuela y el consultorio son el mismo inmueble pero fue subdividido) y aproveché para pesarme en la báscula que ahí tiene mi papá "el Doc". La báscula tiene años, pero es de las efectivas.

Me quité lo más que pude para que fuera lo más exacto. Con mi dedo empujaba donde marca el peso para ajustarlo al nivel óptimo.

Mi abuela y la Busi estaban mirando. Terminé de ajustar mi peso, me bajé de la báscula y le pregunté a mi abuela si sabía si la báscula todavía funcionaba correctamente.

-Si mijo, ¿Porqué?- Me respondió.

-Porque peso 80. Les dije.- No daba crédito y ellas tampoco. Me habían dicho varios amigos y familiares que me veían más "llenito y cachetón", pero cuando comprobé mi peso me asombré.

Llegar a pesar 70 era impensable. 80, imposible. No obstante lo logré. Los años y mi boquita me ponen en una realidad.

No es que sea de esos "hombrecitos" que se preocupan por verse bien, tan es así que ni crema en las manos ni loción en el cuerpo uso. Pero mi abuela y la Busi me dejaron pensando.

Y yo me preguntó ¿Cómo subí tanto de peso? la respuesta es simple: Por tragón y "güevón".

Adiós a las tardes de película, con comida chatarra y demás. A bajar la lectura y estudios. La Busi me pondrá a dieta y a hacer ejercicio.

Lo malo es que hoy, que me fui a caminar desde temprano para empezar el cambio de actitud, entré a algunos blogs que visito cotidianamente y sus post son acerca de comida (y hasta fotos ponen, que gachos) y pues la lombriz que llevo en las tripas, se enfureció y reclamó su cuota diaria de alimentos, pues la frutita, el jugo y el licuadito de la mañana fue insuficiente.

Así que me voy a hacer mi primer ejercicio fuerte del día: A mover el bigote con unas ricas enchiladas de pollo o unos chilaquiles, un bolillito para que agarre sabor, un refresco (jugo ya tomé en la casa) para que pase, un cafecito con leche y su respectivo pan calientito. Y ahora sí, a darle con ganas. Buen provecho.

Me vale que sea talla 35, cuello 17 y abdomen... ¡Bah! Mañana empiezo la dieta.

4 comentarios:

magnolia dijo...

Leslie es gorda ¿?

El Belo dijo...

Exacto, la Leslie como buen labrador de 9 años está un poco pasada de peso.

Ingrid dijo...

Jejeje perdón, perdón, no era mi intención despertar el apetito feroz.

Creo que los años siempre nos hacen eso :(

El Belo dijo...

Ingrid: Tanto en tu blog como en el de Guffo, postearon sobre comida y yo todavía no desayunaba. Qué malos.
Saludos.

Una mirada a la vida

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