viernes, 28 de agosto de 2009

Amor en el corazón

Leí un post en el blog de corazón de nuez, de mi amiga San, que estaba furiosa, que reventaba por que lo único que todo puede comprar es el dinero.

Al reflexionar sobre su post, fuí un poco más al fondo del problema. No soy psicólogo ni lo pretendo. Lo pensé para mí. No es que me enoje que el dinero es lo único que puede comprar todo (o tal vez sí) sino que, como a todos nos ocurre, hay situaciones o problemas que nos hacen perder la razón, la cordura y sobre todo la tranquilidad de nuestra vida y el dinero es un medio que nos impide estar bien o estar mal.

Recordé lo siguiente:

En cierta ocasión le preguntaron a Remesh, uno de los grandes sabios de la India, lo siguiente:

-¿Porqué existen personas que salen de los problemas más complicados, mientras otros sufren por problemas muy pequeños y se ahogan en un vaso de agua?

Él simplemente sonrió y contó la siguiente historia:

Era un sujeto que vivió amorosamente toda su vida. Cuando murió, todo el mundo decía que iría al cielo, pues un hombre tan bondadoso solamente podría ir al paraíso.

Sin embargo, en aquella época el cielo todavía no había instalado un programa de calidad total, por lo que la recepción no funcionaba adecuadamente y quien lo atendió dio una ojeada rápida en las fichas de entrada, pero como no encontró su nombre en la lista, lo mandó al infierno. Y como en el infierno nadie pedía identificación ni invitación, el sujeto entró sin ningún problema y ahí se quedó.

Algunos dáis después, Lucifer llegó furioso a las puertas del paraíso y le dijo a San Pedro:

-¡Esto que me estás haciendo es terrorismo puro! Me mandaste a aquel sujeto al infierno y me está desmoralizando. Desde que llegó se dedica a escuchar a las personas, mirándolas a los ojos, conversando con ellas, abrazándolas, besándolas y comprendiéndolas. El infierno no es un lugar para eso, por favor trae a ese sujeto para acá.

Cuando Ramesh terminó de contar la historia, dijo:

-Vive con tanto amor en el corazón, que si por error vas a parar al infierno, el propio demonio te traiga de vuelta al paraíso.

No me gustaría que se tomara esta reflexión como algo religioso o de autoestima; simplemente es para hacernos pensar un poco, para detener nuestro tren en la vida y analizar que nosotros tenemos el poder de ser felices, la felicidad no es nada tangible, no es el dinero, ni el amor de alguien, ni la salud, ni nada únicamente, pienso, la felicidad llega con la actitud que nosotros tomemos en la vida.

12 comentarios:

ANYELYT.. dijo...

Cierto la vida es compleja, pero depende de gran medida de nosotros como llevarla y uno tiene que hacer lo propio para ser felices.

ANYELYT.. dijo...

SALUDOS niño.

P. Vargas dijo...

Buenas! Sabes Belo, creo que diste en el punto con esa historia. No se trata de algo religioso o de auto estima, sino de ese claro concepto de que debemos luchar por lo que quieren.

Hay una frase de Ciudadano Kane que me encanto la primera vez que la escuche "En el mundo hay dos tipos de personas: quienes alcanzan lo que se proponen y los que nunca logran nada" y es verdad, en este mundo vemos gente que se hunde en la miseria, y quienes sobresalen por medio de ella...

Nada es facil, pero tenemos que saber que con esfuerzo, trabajo, sangre y lagrimas, todo es posible...

Gracias por el texto, un abrazo, feliz fin de semana!

::AdA_MaDriNa:: dijo...

pensé que acabarias con un "la fuerza está en ti" jajaja
pero me parecio más a decuado tu final, de verdad creo que tienes razón, y también creo que el inicio para estar mejor economica emocional etc. es estar concientes de lo que somos lo que no, y lo que queremos y por supuesto darle la importancia debida a cada situación. o no sé, ni pretendo saberlo (dijeras tú)
ja´



besos! por aquí andaré visitandote

Aki dijo...

querido belo:


disculpa por no haber pasado antes, pero hay cuanto me pasa.

jajaj

gracias por tus comentarios y con mucho gusto y alegria vendre a leerte por aca, ademas ya estas en mi lista, jajaja, y no es negra.

bueno ve a mi blog que te toca la entrevista,

beoss

Danniitaa dijo...

Tu post de hoy -creo- me hizo reflexionar sobre muchas situaciones que estoy viviendo! Nunca he creído en la casualidad, siempre creo que estamos destinados a algo y hoy -después unos días de no meterme al blog- me encuentro con tu maravilloso relato! Y me has subido el ánimo!
Mis mas sinceras gracias

Cl@udette dijo...

Hermosa reflexión y muy cierta, nuestra actitud ante la vida y sus adversidades es lo que nos hunde o levanta....todo esta en nosotros.

Saludos

Afasia Anómica. dijo...

Por lo general lo que nos hace felices es lo que tenemos en nuestras narices , y no nos damos cuenta hasta que por arte de magia desaparece.
Si, el cliché más cliché que pudiese existir " nadie sabe lo que tiene..."

Saludos y gracias por pasar a visitarme, será un honor tenerte por allá en mi humilde blog.

Pecesita Voladora dijo...

me gustó la historia.. (reflexionando)

mercedes dijo...

Me agradó tu parábola y a últimas fechas yo he reflexionado mucho por ello, pero como me dijo mi amigo Mane, la felicidad son instantes y esos instantes hay que disfrutarlos, nosotros somos responsables de provocarlos constantemente así que si uno se queda atorado en una cosa (como yo comprendo ,muy seguido) solo es cuestión de hacerle frente y superarlo aunque a veces no entendamos en cierto momento para qué nos toca pasar por ahí...

salu2 terribles

mercedes

San.. dijo...

Holaaa!!

Ese dia tenia mucha rabia.. porque por solo 20 mil pesos que me faltaban.. el veterinario no quiso atender al cachorro de mis hijas.. (ojos..que la atencion y tratamiento me costarian en total por sobre 100 mil.. y al dia siguiente pagaria los 20 mil que me faltaban en ese minuto)

Al dia siguiente llevamos el cachorro pero era demasiado tarde y no hubo como salvarlo..

Si lo pienso bien.. mi ira no era por el dinero.. porque siempre he sido simplista para vivir.. mi real ira era contra el "profesional" que antepuso a su juramento de ayudar a los animales el vil dinero...

eso da mucha rabia...
Un abrazo apretadito..

Garsil dijo...

Buenas tardes... Me hace acordar un comentario que rueda popularmente, cuándo una persona llega al infierno y no aparece en lista, tratan de verificar y los mandos medios no permiten el ingreso, entonces se procede a enviar al cielo y en este paraiso, igualmente ante la ausencia al llamado a lista, le indican que no es el lugar. Le toca el infierno. El afectado pide audiencia con el diablo y dialogando con él le informa que no se encuentra en lista, por tanto sin dilaciones le toca el paraíso. Allá en aquel, habla con San Pedro y se le informa que tampoco está en lista. Viene el interrogatorio para averiguar la dificultad en el nuevo lugar de habitación. Se llegó a la conclusión que esta persona no tenia alma. Garsil

Una mirada a la vida

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A través de la memoria