miércoles, 28 de octubre de 2009

Máquina de tiempo

Tengo una máquina del tiempo, bueno todos la tenemos pero pocos la quieren usar: es la memoria.

En esa máquina del tiempo tengo registradas fechas incréibles, momentos extraoridnarios, felices y también tristes. Hoy, gracias a que abrí un cajón de mi estudio y ví un menú de avión francés, vino a mi máquina del tiempo un día que recuerdo con mucho cariño: 1 de julio de 1987.

Ese día partí a Francia, me fuí de intercambio a vivir con una familia francesa que tenía su residencia en la ciudad de Nancy, al norte de Francia. Su hijo Vincent H. sería mi anfitrión.

Recuerdo que por la tarde, después de hacer maletas y recibir las primeras bendiciones de mis padres, varios de mis amigos estaban postrados a las afueras de la casa para darme la despedida. Luego, fui a despedirme a casa de mis abuelitos, donde estaban unos tíos y primos que también me desearon suerte y buen viaje.

Yo tenía sensaciones diversas: Desde emoción y felicidad hasta angustia y miedo. Quería reír de alegría y a la vez llorar de tristeza, pues me dolía dejar a mi familia, a mis padres y hermanos, a mis amigos.

Llegué al aeropuerto con mi familia y al ver al numeroso grupo de jóvenes que mediante la empresa Nacel, llegarían también con una familia en Francia, mi estomago empezó a revolotare y las manos se me pusieron heladas. Y no era para menos pues me dirigía, sólo por primera vez y a una tierra bastante lejana, a una aventura que me marcaría de por vida.

Me despedí finalmente, entre abrazos, risas y un poco de llanto de mis hermanos y de mi padre. Mi mamá, como todas las demás, pudieron ingresar hasta la sala de espera. Ahí estuvimos hasta las 19:00 horas, que fue el momento en que el avión elevó el vuelo. Recuerdo que una vez que entregué mi pasaporte y mi pase de abordar, miré hacia atrás, a donde mi mamá, con fortaleza, me mandaba un beso de despedida y una señal de ánimo.

Ábordé el avión de Air France. Era gigante, por lo menos para mí que sólo había viajado en aviones pequeños o "normales". Al poco rato, el avión elevó el vuelo y a lo lejos pude ver varias lucecitas que se alejaban con los minutos.

Ya en pleno vuelo, nos dieron de cenar un alimento raro, por lo menos para mí que a mis 16 años lo más francés que había comido, por lo menos por el nombre, era el French toast.

Luego oí música. Estaba un concierto de Tina Turner: "Live in Paris". De hecho, oír su música actualmente, me traslada a esa noche en el avión.

Al lado mío iba un amigo de la familia: Roberto. Él era un año mayor que yo y nos conocíamos desde pequeños, eso me tranquilizaba, tener una cara conocida cerca. Del otro lado iba una chica del grupo que habló conmigo largas horas, tal vez para disfrazar su nerviosismo. Me dí cuenta de que terminó su charla porque posó su cabeza en mi hombro para dormir esa noche.

Yo sólo miraba hacia el horizonte, que no era otra cosa que el respaldo del asiento de adelante. Con el tiempo, se apagaron las luces para dormir. Yo leía las revistas, todas en francés. Las sobrecargos, se dirigían a nosotros también sólo en francés. Ví el menú de la comida que nos darían esa noche y por la mañana, también estaba en francés. No entendí nada, ni a las revistas, ni a las sobrecargos ni al menú.

De pronto tampoco entendí porqué iba en ese avión. Pero la emoción desbordante que sentía, me hizo olvidar esa duda. Me sentí tranquilo.

Y así, en la oscuridad y el silencio de la cabina del avión, ví cómo nos alejábamos cada vez más de mi tierra mexicana, a la cual nunca he extrañado tanto como esa larga noche del 1 de julio de 1987 en el avión.

6 comentarios:

Alma Rosa dijo...

algùn dìa de mi vida tuve esa extraña sensaciòn... tu ahí, encerrado, cruzando el gran "charco" sin saber siquiera que hay debajo, mucho menos arriba... rodearte de extraños, y confiar màs en tus habilidades y fuerza que enla de cualquier otro... sentir la oscuridad de la cabina, y luego mirar y saber que afuera tambien, en esa inmensidad... ahi el silencio se escucha y los recuerdos son los que hablan... el miedo, el miedo se retracta ante lo que viene... alguna vez senti eso, pero fue peor el regreso...

Agnes Milk dijo...

me pareció como escena nostalgica de película pero no se si acaba o empieza, me da mas curiosidad saber que pasó en Francia, ¿qué edad tenías? ¿cómo le hiciste para comunicarte, o más bien para agarrarle la onda al idioma? ¿qué fué lo primeroque extrañaste? (claro si extrañaste, por eso es importante la edad)

Besos

ѕocιaѕ dijo...

Cuantas sensaciones en un solo rato, Pero al final todo salio bien.
Como da miedo dejar tu lugar verdad? incluso el solo hecho de cambiar de escuela es dificil ahora de pais, como dicen le tenemos miedo a lo desconocido y una vez que nos acostumbramos al cambio todo va mejor!
Que fue lo que mas te gustooo?
Saludote y un abrazote

SusuBlog dijo...

Si, esa extraña sensación me ha consumido algunas veces... de todo tiene esta vida, unas días nos encontramos con algo, otro día con una cosa muy diferente... miedo a lo desconocido sí.. ¿porque? porque no sabemos de donde viene, que pasará, a donde va...

vamos a vivir :D
saludos grandes y buen ombligo de semana

Su.

Ely dijo...

vaya que gran experiencia y que nervios, yo tmbm cuando tengo nervios se me ponen las manos frias frias :S
Yo no eh atravesado e oceano espero poder hacerlo algun dia. Pero cuando ina en la primaria me gane un premio por tener buenas calificaciones y bueno eran 2 niños por escuela y fueron como 200 niños creo. Y aunque nadamas fui a puebla, tlaxcala y no recuerdo el otro lugar para mi era increible porque era le primer viaje que hacia sola, era la primera ves que conoceria otros niños d eotras escuelas, la primera ves dormiria en un hotel solo por 4 noches y asi, fue una experiencia muy linda y lo mejor es que la pude vivir y me dejaron ir, porque al otro niño de mi escuela sus papas no lo apoyaron y no fue. Ahh muy buena tu maquina dle tiempo ya hasta yo me subi a ella jajajaja

Saludos Belo!!!!!!!!!!!!!!

aLeVoSia dijo...

Ahhhh Francia, tengo una buena amiga allá, pero nada como México, es lindo este pais asi con sus altas y sus bajas

Una mirada a la vida

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A través de la memoria