jueves, 2 de julio de 2009

Tema semanal: "La Chingada y a la chingada"

Generalmente he cuidado en el blog de no escribir con palabras altisonantes (uy que delicado soy) y no es por que no las sepa, no las diga o me espante de ellas. Por el contrario, me se varias y de muy alto octanage y las escupo frecuentemente (En ciertos lugares, con ciertas personas y en momentos para ello). Lo que pasa es que prescindo de usar esas palabras llamadas "groserías" por nuestros padres y abuelos y público en general simplemente como ejercicio personal. Únicamente como un un rasgo distintivo de este blog para demostrar que sí se puede escribir sin utilizar una sola palabra altisonante y que en su lugar acuda al diccionario a buscar, en nuestro vasto español, la palabra adecuada que sustituya a la otra(qué aburrido).

No obstante, hoy será la excepción pues el tema lo amerita.

Al respecto, veo con buenos ojos que todo este momento electoral se irá muy pronto a la chingada. Aunque sea temporal.

Y lo digo con singular alegría porque los años electorales dejan al descubierto lo que todos ya sabemos: que muchos políticos no sirven más que para hacer dinero (propio obviamente) aprovechándose del momento (bueno muchos otros lo hacen todos los días) y para demostrar lo bajo que puede llegar una persona por conseguir el poder.

No obstante, creo que es un mal necesario. En alguna ocasión, se sostuvo que la guerra es un mal necesario, así como la prostitución. No es lo ideal en la humanidad o en una sociedad pero debe existir por el bien de esa sociedad.

Lo mismo ocurre con las elecciones y los partidos políticos. Son un mal necesario.

La humanidad, desde tiempos remotos, fue creciendo a partir de pequeños grupos, clanes o como se les denominaba. Establecían reglas que, obviamente, muchos no compartían pero por el bienestar de ese grupo para la supervivencia debían acatar. Además, había un lider, el cual se ganaba ese privilegio por el ser el más fuerte, el más rápido, el más alto, pero también el más inteligente. Y sus inferiores lo respetaban, lo querían y lo cuidaban pues era el que los llevaría a una mejoría en su vida y sobre todo en la supervivencia ante la propia sociedad y ante otras extranjeras.

Al paso de los años (miles) se han desarrollado múltiples formas de gobierno donde el poder emanaba de ciertas personas y lego de algunas instituciones. Así llegamos a lo que tenemos ahoral: Países de derecho. Lo que significa únicamente que son "de derecho" porque existen instituciones y procedimientos para cumplir el respeto a ellas. México es uno de estos países. Nos guste o no. Y más aún, está en boga ser países con gobiernos de derecho (no de derecha) constitucional, donde el respeto a la máxima ley es primordial.

El problema es que en nuestro país, a la Constitución, la tienen nuestros gobernantes de la chingada. Y no sólo los actuales, sino desde que entró en vigor la primera constitución en 1824. En sí la Constitución es buena, efectiva, pero muy remendada a los intereses propios de cada ser sentado en la silla presidencial.

Para crecer como Nación, debemos respetar lo supremo, lo que nos va a llevar a una vida mejor y a una supervivencia como sociedad. Y los que se encargan de cuidarla, velarla y cumplirla directamente (gobernantes y políticos en general) no lo hacen. Pero tampoco los que debemos cumplirla indirectamente, como todos nosotros, simples individuos, la observamos ni la acatamos.

Cuántos de nosotros la conocemos. Casi nadie. Ella está hecha para nosotros y por nosotros (a través del órgano reformador a quien elegimos). No nos interesa. Nos interesa. Tal vez es el ejemplo de ver que los directamente responsables de la Constitución son los que más la violan. Tal vez es lo que hemos aprendido durante generaciones. Tal vez lo que se tenga que aprender no es la Constitución misma sino el respeto por todo lo que nos rodea, llámese vecino, planta, mascota, pequeñas reglas. Cuántos no tiran basura en la calle, se meten en las filas del supermercado, dejan de regresar el cambio de más que erróneamente nos devolvieron... si lo más mínimo no podemos respetar, ¿podremos hacerlo con la Constitución? Lo dudo.

El panorama en nuestro país está de la chingada; y aunque queramos mandar a la chingada a nuestros políticos y las elecciones, lo cierto es que son un mal necesario para poder aspirar a un cambio, el cual de inicio debe nacer en nosotros mismos. Lo sé, es muy utópico...

6 comentarios:

Ingrid dijo...

Apoyo totalmente la moción sobre el proceso electoral y demás, se lo está llevando la chingada.
Yo antes trataba de no escribir groserías pero creo que hay cosas que no se pueden decir igual.

Suerte este 5 de julio y que también nos den un respiro con los estúpidos intentos de campaña :(

mercedes dijo...

Bien ya lo dijo la Chingada una vez "los políticos no son mis hijos".... hasta ella reniega de ellos...

salu2 terribles y perversos

mercedes

El Belo dijo...

Ingrid: Es verdad hay cosas que no encuentran otra forma de expresarse.
Mercedes: Jajaja, nunca había oído que la chingada reniegue de sus hijos, jajaja.
Saludos.

Guffo Caballero dijo...

Saludos Belo. Muy chidos escritos los últimos que te has aventado.
Un abrazo y buen fin de semana.

Morinakemi dijo...

Chales... a mi me da cosita que cada constitución que ha tenido este país, desde la de 1824, ha sido muy justa y avanzada, pero nadie la respeta. Y hemos llegado al nivel en el que hasta la reforman para los intereses de la clase política.

NTQVCA dijo...

Iré a anular mi voto mañana, confio en que servirá de algo, por unica ocasión.

Una mirada a la vida

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