martes, 19 de abril de 2011

Sueños y realidades juntos...

Me gusta recordar mis sueños. De hecho, siempre lo he hecho y son muy pocas las ocasiones en que despierto sin recordar lo que soñé o que en esa noche no soñé absolutamente nada. Casi siempre recuerdo mis sueños.

Y muchas veces, esos sueños llegan a regir mi día. Si soñé con situaciones feas, bochornosas o que simplemente no me agradan, ese día estoy malhumorado, de malas, con dolor de cabeza. Si, por el contrario fue un sueño bonito, despierto y veo todo color de rosa. Tengo un agradable sabor de boca, miro la vida en forma positiva, me lleno de energía, me siento feliz, saludable y, además, todo me sale bien.

Entre los sueños que a mi me fascinaban (tal vez el que me ponía más contento), está (o estaba) el de soñar con mis compañeros de la secundaria, de esa escuela secundaria diurna número 59, Club de Leones de la Ciudad de México. Cuando soñaba con ellos, me levantaba con un ánimo increíble. Casi siempre soñaba que seguíamos en el salón de clases, con la edad propia de esa etapa, aunque también llegué a soñar que, ya siendo adultos, nos volvíamos a reunir pero en un salón de clases, esto es, siempre el punto de encuentro fue el salón de clases y ahí, en ese salón y en ese sueño, vivíamos una singular aventura y pasamos mil y un peripecias como en aquellos años maravillosos. Seguía soñando que seguíamos siendo niños. En esos sueños, veo a todos mis compañeros e incluso algunos de los que ya no recordaba ni su cara ni su nombre, los vuelvo a traer a mi mente y al despertar los anoto para no olvidarlos más.

Todo eso era un sueños. Y ese sueño se hizo realidad: Hace unos años, nos reencontramos la mayoría de los compañeros de ese grupo "D".  Fueron como 2 o 3 reuniones donde logramos estar juntos cerca de la mitad del salón. Incluso, algunos, a partir de esas reuniones, continuamos con la amistad hasta este momento, aunque somos muy pocos, 5 o 6 máximo.

Sin embargo, a partir de la primera reunión que hicimos, extrañamente dejé de soñar con ellos. Por alguna razón, ya no he tenido esos hermosos sueños que me hacían levantarme con el ánimo hasta los cielos. De hecho si llego a soñar con esos compañeros, sólo sueño con los que en la actualidad nos seguimos  reuniendo, y mi sueño ya no se concentra en un salón de clases ni los veo con la imagen que tenía cuando los dejé de ver en la secundaria, ni vivimos situaciones propias de esa época. Ya no. Ahora, en mi sueño, los percibo con la imagen actual, con su presente y en situaciones nuevas, ya como adultos en situaciones de adultos. Antes los llegaba a ver en mis sueños como adultos, pero siempre nos ubicamos en el salón de clases, viviendo situaciones de estudiantes de secundaria. Ahora ya no. Ya no estamos en aquel viejo salón de clases.

En ocasiones me pregunto: ¿Hubiera sido mejor no habernos reencontrado y seguir soñando con ellos? Tendría hasta la fecha, vigente, la ilusión inacabada de volverlos a ver, de volverlos a conocer.

Agradezco a la vida que me haya dado la oportunidad de reencontrarme con ellos. Le agradecería más, si aún me permitiera seguir soñando con ellos, como lo hacía, con todos y en aquel viejo salón de clases de la secundaria. Me gustaría tener, esos "sueños y realidades" juntos, seguir soñando y seguir viviendo, sin perder la esencia de esas dos situaciones distintas: soñar y vivir. Acaso ¿Es mucho pedir?...

2 comentarios:

El Xhabyra dijo...

me ocurrio lo mismo, despues de años de soñar con "Gramiela" en una reunion supe de ella y se terminaron mis sueños referentes a ella.

asi como si algo en mis sueños recurrentes hubiera dejado de funcionar o cmo si algo hubiera llegado a su fin subitamente.

desde entonces, desde esa reunion no he vuelto a soñar que busco a Gramiela-

:-(


extraña forma de procesar info la del cerebro.


xhaludos Belo!

Agnes Milk dijo...

Es muy curioso, este post me ha dejado pensando mucho porque ahora estoy muy involucrada con mis sueños ¿qué tanto se puede involucrar? ¿estará bien?

He soñado con personas que ya no estan vivas y aunque no me percato de su muerte en los sueños cuando despierto siento tremenda felicidad porque creo que pasé un momento con ellos... fue mi mente, pero se siente bien y otras tantas cosas por el estilo, lo ideal sería que cuando soñamos algo bello, lo busquemos inmediatamente, tal vez sea la necesidad del deseo de pasar a la realidad.

Saludos.

Una mirada a la vida

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A través de la memoria