miércoles, 17 de noviembre de 2010

Quién soy yo para darte un consejo.

Decir: "Señor, quiero ser instrumento de tu paz" suena bonito, harto religioso pero muy mocho y mamón.
Decir: "A ver hijos de su rechinchunchan zapotin pachinchi patitas de pollo (Hijos de la chingada para acabar pronto) ya les llegó su reata para que se me alineen por la derecha y se me calmen todos", suena grosero, violento y hasta loco.
Y es que uno, cuando quiere ayudar y poner su granito de arena para que otros encuentren cierta tranquilidad y paz en sus problemas familiares, siempre sale como lazo de perico.

La verdad, me doy cuenta que aunque uno quiera ayudar, si la persona o personas no quieren salir adelante, no va a servir de nada que uno los esté arreando y menos aún que demos un pinche consejito.

Por eso, lo mejor es siempre mantenerse a raya. No meterse en los problemas de otros y menos sentirse mal cuando otros los tengan.

Dicen que cuando uno se encuentra bien, lo demás es lo de menos y es muy cierto. Yo soy muy feliz, vivo cada minuto con alegría, me siento contento de ver estos días tan soleados, fríos pero despejados.

Por eso, si los demás se quieren hundir, que lo hagan. Mientras yo tenga mi salvavidas bien puesto, nada me hundirá. Tengo lo necesario: Vida, para vivirla.

Siéntete bien contigo, platica contigo, conócete y quiérete... la vida se vive una vez y nada se repite. Así, lo demás es lo de menos. Aunque... quién soy yo para darte un consejo...

2 comentarios:

Ann dijo...

además dice el dicho 'quien mete paz saca mas' regularmente sale uno perdiendo cuando de ayudar se trata.

saludos y felices días!

Humberto Dib dijo...

Hola, entré a tu blog por casualidad, me pareció muy bueno, no quería salir sin decírtelo.
Aprovecho la oportunidad para invitarte al mío que es de literatura.
Un abrazo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

Una mirada a la vida

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A través de la memoria