jueves, 5 de marzo de 2009

"Osos" en la vida

En aquéllos tiempos, del año de 1988, cuando estaba entrando a la mayoria de edad, teníamos mis hermanos y yo una amiga que era algo "fresa". Estudiaba en la prepa 5, que junto con la 6 eran el refugio y nido de los niños y las niñas "fresas". Aunque me caían gordos (los fresas), debo reconocer que las niñas no eran feas como casi todas las de mi prepa.
Roxana, la niña de la prepa 5, tenía entradas para la "Disco News" y nos invitó a mi hermano y a mi a una "tardeada" al "News" que, en aquél momento, era tan famosa y exclusiva.
Yo no conocía ni había pisado hasta ese momento una Disco, por lo que era una buena oportunidad para no sólo ir a una sino para conocer esa famosa, prestigiada y exclusiva "Disco" (ahora se le llama antro) y poder presumir tanto en mi prepa como en la colonia de tal evento.
Roxana, a su vez invitó a otra amiga de su prepa para que fuéramos los cuatro. Le pedí el coche a mi papá quien accedió pues le dije que para entrar a ese lugar te necesitaban ver que llegabas en carro (conocimiento adquirido de mis amigos mayores que ya sabían cómo era ese rollo). Debo confesar que estaba nervioso pues no conocía una Disco a esa edad de 17 años y sólo sabía una que otra cosa de las "Discos", entre ellas, que se ponían pesados en las entradas para dejar pasar a los chavos y yo no quería pasar por esa vergüenza.
La tardeada empezaba a las 16:00 o 17:00 horas y terminaba como a las 20:00 o 21:00 pues en la noche llegaban los mayores de 18 años. Por lo mismo, no se consumía alcohol.
Pasamos por Roxana y luego por su amiga (la cual no era nada fea y tenía toda la finta de "fresa")de quien no recuerdo su nombre. Nos dirigimos a la Disco allá por el Pedregal. Llegamos y me estacioné, a propósito y recordando los consejos de mis amigos mayores, en la entrada misma donde ya había varios chavos buscando que los dejaran entrar. Nos recibió una persona del valet y mientras me daba el boleto del carro y le dejaba las llaves me percaté que a Roxana, su amiga y a mi hermano Gil les abrían paso para dejarlos entrar sin necesidad de esperar. Qué suerte, pensé. Los "cadeneros" se fueron con la finta del carro y además no se veían mal la Roxana y su amiga. Pensé que había sido buena táctica. Me apresuré para alcanzarlos y ví que señalaron que yo también iba con ellos. Al ver que los cadeneros me habían identificado como su compañero, ellos se apresuraron a entrar. Llegué a la cadena, les dije que era el que iba con ellos y me permitieron pasar. Me sentí importante y con leve desprecio miré a los que aún continúaban con sus esperanzas para acceder. Emprendía el camino al interior de la Disco, con la seguridad y confianza que sólo "Pedro Navajas" irradiaba, cuando de pronto uno de ellos me detuvo y me dijo que no podía pasar. Extrañado le dije que cuál era el motivo mientras agunstiado veía como mis compañeros de reventón se alejaban e introducían a la famosa "Disco News" del Pedregal.
Me preguntó mi edad y como mis amigos mayores siempre me habían dicho que ahí entraban sólo mayores de edad les dije, con la seguridad de alguien que era visitante frecuente de ese lugar, que tenía 18 años.
Grave y bochornoso error.
Riéndo me dijeron que esa era la causa por la que no podía entrar, que si no sabía que las tardeadas eran para menores de edad y que si nunca habia estado en alguna de ellas. Apenado les dije que "me equivoque" que la realidad era que tenía 17 y que faltaban unos meses para que llegara a los 18 y desesperado les enseñé mi permiso (no licencia) para conducir.
Ya a carcajadas por verme tan nerviosos y sonrojado me permitieron el acceso.
Qué oso, pensé. Se dieron cuenta que no tenía la menor idea de que en las tardeadas sólo entraban menores de edad.
No obstante lo anterior, se me olvidó ese amargo momento cuando se escucharon las primeras notas de la canción de Madonna que, a todo volumen abría pista: "Like a prayer". Esa canción y el hielo seco que salía de no sé dónde puso a todos a bailar en la pista de baile de la famosa "Disco News del Pedregal" que ese día conocí.

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Una mirada a la vida

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