viernes, 24 de octubre de 2008

La granizada del '85




-¡Qué paisaje! Debo captarlo en mi cámara para recordarlo por siempre. -Fue lo primero que pensé-
-Es parecido a aquél que ví hace años.- Suspiré.
En septiembre de 1985, curiosamente el mismo mes y año del terremoto en la ciudad de México cayó una granizada por el centro de esta ciudad. Era lunes, aunque no recuerdo bien si el evento meteorológico ocurrió el 2 o el 9 de septiembre, sí puedo afirmar que iniciaba el mes y con él las clases en las escuelas secundarias.

Esa tarde varios amigos de la cuadra nos reunimos en la iglesia de la colonia. La verdad no éramos muy religiosos, pero como muchos de nosotros acudíamos al catecismo o a los acólitos e incluso algunos más a un coro musical, nuestros padres nos dejaban salir por las tardes con el engaño de que teníamos algún tipo de ensayo de esas actividades religiosas -Por suerte el padrecito Milanés (así se apellidaba) no era de esos pederastas, por el contrario era bastante buena onda-.

El motivo de la reunión fue la angustiante nostalgia que un niño "catorceañero" sentía por las vacaciones que habían terminado recientemente por lo que nos gustaba recordar esas grandes aventuras vividas en ese verano -aunque en una ciudad tan poblada y peligrosa como la ciudad de México es dificil afirmar lo anterior, en mi cuadra los niños de aquélla época nos podíamos divertir todavía sin temor alguno de sufrir los actos violentos de la inseguridad-.

De pronto, como a las cinco de la tarde, el cielo se nubló, se tornó de un gris intenso, algunos truenos retumbaron el firmamento y las aves callejeras emprendieron repentinamente su vuelo sabedoras de la tromba que venía.

Empezó a llover pero de inmediato esas gotas enormes cambiaron por granizo. Parecía que ni "la casa de Dios" iba a resistir. La gente que por ahí pasaba se refugió en la iglesia esperando, al igual que nosotros, que la lluvia pasara rápidamente. No obstante, la lluvia continuó, cada vez con mayor fuerza, como si el cielo se hubiera enojado y estuviera apedreando a todos los de abajo. No cesaba el granizo.

Generalmente, los amigos nos juntábamos en el patio de la iglesia y platicábamos en las bancas que estaban a las afueras o empezaban algunos a aprender a tocar guitarra y hacían sus pininos con variadas canciones populares. Ese día no fue así. Tuvimos que entrar al templo y platicar ahí en voz baja, sin cantar, sin decir malas palabras y es más sin hablar del sexo opuesto, por penita a que Diosito nos estuviera escuchando y nos mandara un trueno para que nos achicharrara en ese momento.

Pasaron alrededor de 2 horas. Cuando terminó nos asomamos a la calle y nos dimos cuenta de que era dificil retirarnos hacia nuestra casa pues todo estaba resbaloso y al pisar se hundían nuestros pies en la "nieve" que había dejado la granizada.

Mi padre tuvo que ir por nosotros. Al salir de la iglesia, me quedé atónito con ese paisaje que nunca en la vida había observado. Todo blanco: el suelo, los techos de las casas, las ventanas; todo con ese color blanco pureza.

Estaba maravillado pues ello sólo lo había imaginado con la lectura de diversos cuentos que me dejaban leer en la escuela.

Pensé que nunca vería nada igual. Por eso admiré por horas ese hermoso paisaje. Con la luz del alumbrado público parecía un pequeño pueblo de los alpes suizos. Esos que sólo viven en nuestra imaginación.

Años más tarde, viajé a Holanda. Tenía años que no nevaba en ese país. Y ahí, cientos de kilómetros de "mi cuadra" volví a tener esa dulce sensación de paz, tranquilidad y armonía que tuve cuando admiré el paisaje que dejó la granizada de septiembre de 1985. Pensé que nuca más volvería a vivir esa experiencia, pero no fue así. Y como no tuve en aquel 1985 la oportunidad de guardar ese recuerdo más que en mi memoria de mi cabezota, en esta oportunidad capté la imagen en la memoria de mi cámara para inmortalizarla en el baúl de mis recuerdos. Cuidemos nuestro mundo, en verdad es hermoso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué buen relato y la foto genial.

Anónimo dijo...

Ese año, y en esa epoca ocurrieron al menos tres granizadas fuertes, pero la mas cercana al terremoto, y que fue la mas fuerte ocurrió el 13 de septiembre

Felipe Avila dijo...

Al igual que este año (2017)

Una mirada a la vida

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A través de la memoria