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domingo, 31 de mayo de 2015

Despertar

Me desperté, me levanté y vi el día nublado y lluvioso. Me acerqué hasta donde tengo mi trabajo esparcido y sin concluir aún. De hecho, nunca se termina. En plena época de calor, sentí frío. Regresé a la recámara para abrigarme con otra sudadera.
Ya sentado frente al ordenador (Bukowski en mi mente) y mi papelerío, recordé. Recordé mi blog, a mis seguidores, a quien seguía. Este blog era y es mi espacio para escribir lo que se me da la gana. Entonces, lo añoré.
Hace tiempo no escribo. Con el relativamente nuevo encargo y la responsabilidad de ser padre, el tiempo libre es para ellos, mi familia. El otro poco de tiempo libre, es para dormir. Estuve en Acapulco viviendo y allá tenía menos tiempo. Pero ya regresé a mi D.F. y debo generar ese tiempo tan necesario para mi y que tanto me llena: escribir mis memorias, esas que le dieron el contenido y la felicidad a mi vida. Sobre todo aquéllas que siempre consideramos se vivieron en "los buenos tiempos". 
 Así que estoy aquí, El Belo ha regresado y parafraseando a Han Solo, debo decir que he vuelto a casa.

domingo, 9 de enero de 2011

Un domingo por la tarde...

El domingo no es mi día favorito. Nunca lo ha sido. Nunca lo fue. Cuando era pequeño e incluso todavía en parte de mi juventud, como a las 17:00 horas, miraba morir este día. Observaba a través de la ventana del coche, de regreso a casa, la tristeza del fin de un día que a su vez culminaba con la semana, con un pequeño ciclo de vida.

Para mí era patético, triste y nostálgico el domingo por la tarde. Lo odiaba porque no quería que pasara más el tiempo. Me daba miedo mirar como se acababa un ciclo. Empezaba a reflexionar y filosofar con ideas pendejas sobre la vida, el amor, los amigos, los padres, la familia, la muerte.

Moría el domingo y yo me inundaba de temor. El domingo por la tarde era el reflejo de la conclusión de una vida, de un ciclo, de una amistad, de un amor, de una protección parternal y eso me inundaba de temor y angustia. Pensar que, así como el domingo terminaba, todo lo que tenemos en la vida  algún día acabaría y ya no lo tendríamos más, era la angustia más grande que podía sentir. No imaginaba el final de lo que me rodeaba, no imaginaba perder lo que tenía, lo que me llenaba de vida.

Hoy, domingo 9 de enero de 2011 fue distinto. Hoy es el cumpleaños de la Busi y lo celebramos muy contentos. En lo personal, hoy no tuve miedo de lo que algún día perderé, sino que hoy tengo ilusión de lo que algún día sembraré. Hoy no pienso en lo que terminará; hoy, por el contrario, pienso en lo que iniciará, en el ciclo de vida que comienza y no en el ciclo de vida que concluye, hoy pienso en ustedes dos: mis gemelos. Hoy pienso en ti: Mi Busi.

Hoy ya no tengo aquél temor de lo que acaba... hoy "un domingo por la tarde" tengo ilusión de lo que viene, de lo que inicia, de su nacimiento...  
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Una mirada a la vida

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A través de la memoria